Mi historia con El Principito
Cada vez que leo El Principito entiendo o conecto con algo nuevo , el libro no cambia, pero yo sí. Por eso, cada lectura se vuelve un espejo distinto de mi vida. De niño, cuando me sentía incomprendido, encontré en esas páginas un refugio. Necesitaba a un adulto que entendiera mi dibujo de la serpiente dentro de la boa. De adolescente, el libro me enfrentó a la pregunta "¿voy a ser así en algún momento?". A través de las caricaturas de reyes, vanidosos y contadores, entendí que los adultos suelen olvidar lo esencial... definitivamente no quería convertirme en eso. De joven adulto, conectaba emocionalmente con la belleza de su historia, pero no habían caminos emocionales para procesarla, era de esas cosas que sabes que son hermosas, pero no puedes integrar. No quería convertirme en los adultos de El Principito , pero la condena estaba escrita. No había una base que me pudiera augurar otro camino. Me convertí en esos adultos, pero el proceso no fue el que me imaginaba. No...